Soy de las que prometo cambiar a principio de año y el día cuatro ya se me olvido todo. Si tengo sueño, aunque la pelicula esté en la parte más interesante, me duermo. No me gusta pasar los 14 de Febrero sola y siempre me quedo esperando una rosa. Dejo las cosas para el último momento, pero lo improvisado siempre sale mejor. Tengo asumido que soy cabeza dura y me cuesta cambiar de opinión. Primero hablo y luego pienso. Por cada virtud, tengo 100 defectos, y no niego ninguno.Me equivoco muchas veces, pero aprendo de mis errores. Soy bastante torpe, suelo caerme en los momentos menos apropiados, y cuando me enamoro, hasta que no consigo lo que quiero, no me rindo. Soy indecisa y mis sentimientos pueden cambiar de la noche a la mañana. Soy caprichosa y a la vez muy inocente.
No puedes esperar señales claras que te lo hagan mostrar, porque no existen, porque hay tantas formas de mostrar el amor como hombres enamorados.Unos pueden turbarse al verte, a otros se les puede iluminar la cara. Unos serán especialmente cariñosos, a otros les dará miedo demostrar su amor y se comportarán de manera tosca...De todas formas, diríamos que el verdadero amor, el amor fuerte que llega hasta lo más hondo de la persona, de esos de las novelas del romanticismo que ya no se dan, se traduce en en el hombre, en una sensación de estar desnudo e indefenso ante la persona amada que le produce inseguridad. Por eso, se comportará de una forma irregular, duro a veces, cariñoso otras, celoso unas, paciente otras.Mira a ver si detectas algo de esto, pero ten una cosa en cuenta: si tu estás verdaderamente enamorada de él y, por tanto, también algo insegura, no lo notarás.Otras de las formas y quizás la mejor de todas para notar el amor real de tu pareja, es verificar que esté dispuesto a anteponer tu bienestar al suyo. Esto solo es válido si tu tambien estás dispuesta a hacer lo mismo por el, ya que de lo contrario la relación no tiene mucho futuro cuando solo uno se enamora.Quizás una amiga tuya o un amigo suyo de confianza te podrán ayudar. Tienes que tratar de ver el tablero de ajedrez desde afuera, y eso no es muy fácil cuando de amor se trata.